lunes, junio 19, 2006

Enfermedades que produce.


La bacteria Pseudomona aeruginosa causa distintas enfermedades, e infecciones. Entre las que se destacan encontramos:

  • Sepsis: La sepsis por P. aeruginosa afecta especialmente a pacientes neutropénicos por enfermedades neoplásicas tratados con citostáticos, en los extremos de la vida (recién nacidos y ancianos), diabéticos, trasplantados y quemados e infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Suele ser nosocomial y en ocasiones yatrógena.

    Las puertas de entrada son muy diversas: quemaduras (piel), tubo digestivo, pulmón, vías urinarias y catéteres intravenosos. Cursa con manifestaciones clínicas indistinguibles de las demás bacteriemias por gramnegativos si bien suele ser más frecuente la ictericia.

  • Neumonía: Se distingue una forma primaria por aspiración no bacteriémica y otra hematógena por metástasis en el transcurso de una sepsis (forma bacteriémica). La primera suele aparecer en pacientes hospitalizados con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fallo cardíaco o sida, así como en pacientes traqueotomizados o que reciben inhalaciones con aparatos provistos de reservorio contaminados por Pseudomonas mientras que las formas bacteriémicas suelen aparecer en pacientes neutropénicos y tiene una extraordinaria gravedad. La anatomía patológica muestra necrosis de las paredes alveolares, hemorragia y formación de microabscesos. Los pacientes con fibrosis quística tienen gran tendencia a contraer infecciones respiratorias en las que el agente patógeno más a menudoresponsable de ellas es P. aeruginosa (habitualmente cepas mucoides.

  • Endocarditis: La endocarditis por P. aeruginosa puede ocurrir en usuarios de drogas por vía parenteral (UDVP) (por contaminación del material de inyección) y tras operaciones cardíacas. En los UDVP esta etiología de endocarditis suelen presentarse en los que se inyectan pentazocina y tripelenamina. Afecta, básicamente, la válvula tricúspide y, debido a la frecuente ausencia de soplos, resulta difícil de diagnosticar. Suele originar infartos pulmonares sépticos. Puede provocar metástasis en huesos, articulaciones, cerebro y suprarrenales.

  • Ostomielitis y Artitritis: P. aeruginosa tiene una particular predilección por afectar los cartílagos. La osteomielitis hematógena por P. aeruginosa, en particular la vertebral (espondilodiscitis), se observa con frecuencia creciente en los UDVP. También puede ocurrir por extensión al hueso por contigüidad desde un foco infeccioso próximo (por ejemplo, espondilocistitis a partir de infecciones urinarias complicadas). Suelen ser cuadros indolentes por lo que los síntomas pueden aparecer semanas o meses antes del diagnóstico. Las heridas punzantes del pie, sobre todo en niños, originan a veces osteocondritis por Pseudomonas de la última falange, posibilidad que debe considerarse siempre que una herida con las características referidas tarde en curar.

  • Infecciones oftálmicas: P. aeruginosa alcanza el globo ocular con las lentes de contacto, de uso cada vez más frecuente, o con las soluciones que se utilizan para ellas, colirios anestésicos o desinfectantes (resisten al ácido bórico al 4%) y erosiones traumáticas. Puede causar conjuntivitis y queratitis destructiva de rápida evolución, capaz de conducir a la panoftalmitis con pérdida del globo ocular.

  • Infecciones otorrinolaringológicas: P. aeruginosa es responsable del 70% de los casos de otitis externa. Cursa con escasa secreción sanguinolenta o purulenta. Particularmente frecuente en los trópicos y países templados, se adquiere a menudo al nadar (otitis del nadador), es muy pertinaz y no suele precisar el uso de antibióticos. La otitis externa maligna es una forma grave que se observa en diabéticos habitualmente ancianos y que es capaz de invadir y destruir por contigüidad el cartílago y los huesos, y de provocar parálisis de los pares craneales (precozmente el VII y posteriormente el IX, X y XI) y meningitis. La otitis externa maligna requiere ingreso hospitalario y antibioticoterapia parenteral. La otitis media y la mastoiditis suelen ser sobreinfecciones que aparecen tras la curación con antibióticos de la infección primaria (por ejemplo, neumocócica)

  • Infecciones del tubo digestivo: P. aeruginosa puede causar enterocolitis necrotizante en niños y en pacientes oncológicos con neutropenia. En estos últimos también puede causar abscesos rectales. Además, especialmente en los pacientes leucémicos puede provocar tiflitis con episodios que pueden causar perforación intestinal, peritonitis y muerte. Se ha implicado a una supuesta enterotoxina de P. aeruginosa en epidemias de diarrea febril en niños denominadas fiebre de Shanghai cuyo curso es benigno y autolimitado.

También encontramos infecciones a nivel del tubo digestivo, infecciones urinarias, infecciones a la piel y partes blandas, meningitis y absceso cerebral, un especial cuidado deben tener las personas que han adquirido el VIH porque, estas, con el tiempo han ido aumentando, sobretodo en las personas que están en una fase avanzada de la infección (VIH).